En casi cualquier deporte el atleta empieza con la base de una buena técnica y continúa forjándose sobre esa base, concentrándose en mejorar su forma. A los nadadores se les enseña a dar las brazadas y a mantener la posición del cuerpo correctamente, los jugadores de tenis aprenden la forma correcta de sujetar la raqueta y a los jugadores de golf les entrenan para aprender la importancia de ser perseverantes. Antes de que los bateadores de ligas de beísbol poco importantes lleguen a dar un swing, le enseñan cómo agarrar el bate. Y después a correr. La mayor parte de nosotros empieza a correr de forma natural cuando somos niños, jugando. Ningun entrenador o familiar nos dice cómo hacerlo; simplemente corremos. Nuestros padres nos ayudan a dar nuestros primeros pasos, pero desde ahí lo demás lo hacemos nosotros. Algunos de nosotrso participamos en carreras en el colegio y podemos llegar a tener la suerte de tener un entrenador que nos dé algunas indicaciones. De cualcuer manera, cuando nos decidimos a correr en competencias, por gusto o simplemente por hacer ejercicio, nos dirigimos a la tienda de deportes más cercana, nos probamos algún par de zapatos que nos gusten, damos alguna vuelta por la tienda y nos aseguramos de que sean cómodos, y desde ahí nos vamos directamente a correr porque pensamos que ya sabemos correr. Vaya a correr una carrera local de 5 kilómetros y se dará cuenta que no tenemos idea de lo que estamos haciendo. La industria del calzado deportivo ha tratado de enseñarnos cómo correr y hacerlo más fácil con la tecnología más avanzada en zapatos. Los fabricantes confeccionan casi todos sus zapatos con cámaras de aire y goma extra en las suelas para que duren más. Este sistema nos indica que la manera correcta de correr es aquella en la que desgastamos más la suela por la parte del talón. Así, cuanto más corramos y desarrollemos lesiones, deduciremos que tenemos un problema de compensación en el movimiento, que produce ese dolor de pies, rodillas o caderas. Con toda seguridad los fabricantes tienen un modelo más caro con un sistema para curar esos problemas de control motriz que deben ser una deficiencia genética nuestra. Si el zapato más moderno no es suficiente para resolver nuestros problemas quizás un podólogo pueda hacernos unos zapatos ortopédicos aún más caros que nos hagan ir más erguidos y nos ayuden a correr mejor. Una vez que hemos encontrado el zapato perfecto, los fabricantes inevitablemente dejarán de fabricar ese modelo y tendremos que empezar de nuevo. Hasta ese momento decidiremos que necesitamos correr más rápido. Aumentaremos la carga de nuestro entrenamiento. Cuanto más corramos más en forma estaremos, y correremos más rápido hasta cierto punto. Quizás aprendamos a través de artículos de entrenamiento en revistas que la panacea del entrenamiento de velocidad (carreras cortas y rápidas) nos permitirá alcanzar nuestro nuevo record personal. Pero después de un tiempo excesivo en la pista, corriendo hasta que nos entren náuseas, no podemos ser más rápidos. ¿O sí? Los zapatos más caros y todos los kilómetros y trabajo para mejorar la velocidad en el mundo no nos harán tan rápidos como podríamos llegar a ser corriendo con una buena técnica. Si, existe algo como aprender a correr. Y no importa cuanto tiempo haya sido correrdor, todavía puede cambiar su técnica. Como en los demás deportes, hay personas que tienen una capacidad innata. Seguro que ha visto alguna vez correr a alguien como una gacela mientras que el resto arrastramos el cuerpo por el asfalto en cada paso, sólo para conseguir dar otro paso. Si ya se considera una gacela, un corredor nato, puede dejar de leer este artículo ahora. Para el resto de nosotros existen maneras de correr más rápido y lesionarnos menos. ¡Atención! las técnicas para correr que se describen en los siguientes párrafos suponen un cambio radical de los métodos tradicionales. Estas modificaciones técnicas le harán ser un corredor más eficiente y rápido. De todos modos, utilicelas gradualmente, de manera que permita que su cuerpo se adapte a los nuevos patrones de movimiento de músculos y tendones y a los nuevos requisitos de fortaleza. Como cualquier estrés nuevo para el cuerpo, hacer demasiado y demasiado rápido puede llevar a lesiones. Trabaje en cada uno de los siguientes cambios en la forma de correr, de uno en uno, hasta que los domine individualmente. 1. Levante los talones. Sus pies deben apoyar directamente debajo de usted según corre, y el punto de contacto con el suelo debería ser justo debajo de su empeine. El tacón de su zapatilla puede tocar el suelo ligeramente, pero su talón no debería impactar con el suelo. Apoyarse en el centro de su pie bajo su centro de gravedad elimina la deceleración causada por el golpeo del talón. Esta técnica tambien acorta su rango de movimiento, reduciendo su gasto energético. 2. Corra sobre brasas calientes. Acorte el impacto de su pie con el suelo simulando que corre sobre brasas con los pies desnudos. Cuanto menos tiempo esté su pie en el suelo, menor cantidad de energía es absorbida por éste. Esto también acorta su rango de movimientos reduciendo la distancia que recorren sus piernas detrás de usted cuando están en el suelo. También, esa reducción de movimientos reduce su gasto de energía a cualquier velocidad. 3. Muévase en línea recta. Trabaje para minimizar el movimiento lateral de sus brazos y piernas, particularmente los codos y las muñecas tienden a seprarse del cuerpo, según aumenta la fatiga. 4. Use la gravedad. Corra con una ligera inclinación hacia adelante del cuerpo. pero no se incline doblando la cintura. Corra como si le estuvieran halando de una cuerda que saliera del ombligo. Tampoco extienda sus piernas hacia el suelo, relájelas y deje que la gravedad lleve sus pies hacia el suelo justo debajo de usted. Los corredores innatos hacen que esto parezca fácil porque usan la gravedad en su provecho. una vez que haya domina estas cuatro técnicas, notará que su zancada es más corta y que es capaz de correr con menos esfuerzo a las mismas velocidades. Sabrá que se acerca a la gacela cuando su zancada sea más silenciosa y su estabilidad sea mayor con menor movimiento lateral y vertical. Para seguir el progreso en el tiempo e identificar los puntos débiles de su técnica, grábese corriendo. Lo ideal es que encuentre un entrenador con experiencia que le pueda asesorar sobre su técnica y trabajar con usted para mejorar su forma. Algunas gacelas nacen, pero el resto se hacen. *Tomado del capítulo 10 "Correr como una Gacela " de Scott Schintzsphan, del libro "Ciclismo y triatlón: los mejores consejos para su entrenamiento". Carmichael Training Systems. Edición 2004.
|